domingo, 23 de diciembre de 2012

Cómo ser hechicero

Hace pocos días me reuní con mi familia con motivo de las fiestas de Navidad que se aproximan. Como podéis imaginar, mi profesión siempre ha generado curiosidad en mi entorno. Y una vez más, esta vez por parte de mi sobrina de seis años surgió una pregunta que oigo frecuentemente:

¿Cómo puedo ser hechicero como tú?

Yo empecé mi camino en la hechicería hace más de 30 años tras uno de mis viajes y he de reconocer que al principio, estaba guiado por una enorme ambición y curiosidad por lo desconocido. Mi meta era ser capaz de controlar la suerte y el destino. Entre en contacto con la potente escena New Age de Amércia Latina de la época. Conocí a muchos charlatanes pero también alguno de los maestros que más han influido en mi camino. Uno de ellos me dijo algo que desde entonces no he olvidado: en la magia, no hay nada "nuevo". Nada se inventa ni se crea. Como mucho se descubre o más bien re-descubre ya que con seguridad, eran técnicas y poderes ya utilizadas por los antiguos y posteriormente olvidadas. 

Cómo ser hechicero

Durante miles de años, mucho antes de las primeras civilizaciones en Mesopotamia y el Creciente Fértil, los hombres ya practicaban la hechicería. En Mesopotamia, Egipto o Persia, los magos ocupaban el lugar central de la ciudad, por encima incluso del poder civil o militar. Su sabiduría era guardada con mayor celo que cualquier secreto militar, puesto que de su poder provenía la gloria o la ruina de ciudades primero, reinos e imperios después.

Fue en Egipto donde el equipo del doctor Nestor Fernández encontró los antiguos pergaminos de la ahora denominada Nueva Hechicería Egipcia. No hay nada de nueva en ella y lo cierto, es que tampoco es únicamente egipcia. Es la misma magia que ya realizaban los sumerios y que posteriormente replicaron árabes y persas, mayas y aztecas, griegos y latinos. Perdida y olvidada, hoy recuperada, es la fuente de aquellos a quien considero maestros. Y aquellos que la ignoran jamás podrán llegar a llamarse hechiceros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada